| 1. Grité una noche 3,11 |
(1985) |
2. Lo que tu y yo sabemos 3,37 |
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3. Dejate ver ya 3,22 |
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4. No me olvido 3,10 |
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5. Con tal de regresar 3,46 |
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6. Relojes en la oscuridad 4,15 |
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7. Sacame 3,09 |
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| 8. Sentado al borde de ti 2,55 | |
9. Nuevo plan 2,55 |
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10. Cada uno su razón 3,39 |
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| Producido por Peter McNamee | |
| Producción artística: K. Kovac + Nacha Pop | |
| Ingeniero de sonido: Peter Mc Namee | |
| Teclados: K. Kovac | |
| Vientos: The Metal Foundation | Fotos: Alejandro Cabrera |
| Grabado en los estudios de Polygram (Madrid) y Kirios | Diseño Gráfico: Stvdio Gatti |
| Mezclado en Estudios Kirios | |
| Cortado: Townhouse Studios London por Ian Cooper | "Nuestro agradecimiento a Teddy Bautista, a todo el personal de Kirios, y a Mamina por su hospitalidad sin límite." |
| Grité
una noche (Nacho García Vega) Andar sin avanzar, caminar, tropezar beber otras diez madrugar y no llegar, ¿Quién tiene prisa en verme llegar? La luz del bulevar vibra y marea porque tú no estás, y una noche como hoy me paro, me digo ¿sueñas o no? Grité una noche mi voz dio botes, ocho letras, realidad, dura para masticar. Grité una noche como hoy por la noche, otro golpe, recordar el instante en que te vas. Mi voz y el humo juntos con el viento me vuelvo loco buscándote en el tiempo. Estuve sin vivir, sin respirar ni oír sin voz, sin solución. Hoy el día se estrelló la luna inunda la ciudad, durmiendo oí tu voz si es un sueño, miro, y tú no estás , abro los ojos, magia en mi cama ¿o es qué has vuelto atrás? Es tu pulso, el de verdad, te toco, te digo ¿sueño o no? Y yo grité una noche mi voz dio botes, ocho letras, realidad, mundo para disfrutar. Grité una noche como hoy por la noche, otro golpe recordar, toda mi debilidad.
No me olvido (Nacho G. Vega, A. Vega) Muñecos en la pared el viejo que me mintió el incendio en verano un rumor la inquietud o la ansiedad la espera en una estación ¡ah!, y tú andar. Momentos que de pronto vuelven, nunca se pierden, porque no! no me olvido. Cosas que acaban y para nada se apagan, no me olvido. Recuerdo, la primera incursión descubrir la sensación "deseo mutuo", no me olvido, no me olvido. El temor, el susto aquel, hay un libro, una canción letra por letra, nota por nota. No me olvido.
Sácame (Nacho G. Vega) Sácame, llévame al oscuro secuéstrame unas cuantas horas, átame. Empújame, quiero estar inquieto agítame, vivo de sorpresas, sorpréndeme. Esa es mi clave sirvo para un rato. Contrátame, llévame al trabajo utilízame, mándame recados a mi solo. Manéjame, sólo así me calmo pídeme, pide A, B, C, pide todo. Esa es mi clave, sirvo para un rato, toma la llave, ¡cógela! Sigo atrapado aquí, sácame, esperando aquí, cógeme. Cógeme, pierdo el equilibrio sujétame, voy a lo prohibido. Cúbreme, rescátame, no me aguanto solo acuérdate, es que me obsesiono, sácame. Esa es mi clave, sirvo para un rato, toma la llave, cógela. Sigo atrapado aquí, sácame, esperando aquí, cógeme, atrapado aquí, átame, esperando aquí, sácame.
Cada uno su razón (A. Vega) ¿Cuál fue su reacción cuando esa mirada encontró y le hipnotizó congelando su expresión? Ella es como un imán que le quita todo el metal, tal es su ambición que él no da un paso atrás. Él es la ingenuidad ella el saber estar, él sueña con hallar la interacción genial, poderla repeler a distancia un poco prudencial. Tal vez sea mejor no entenderse entre los dos para conservar cada uno su razón. Se encuentran al azar, hiperrealismo sensual e imaginación y se enfrentan sin hablar. Difícil elección, o filosofía o amor o lo funcional o a la escuela emocional. Le gustaría hablar de algo que no es real, antes que escuchar lo que conoce ya. |
Lo
que tú y yo sabemos (A. Vega) Salir, tocar para verte sonreír, coger al vuelo el sentido de vivir. Y después, a la hora de volver conservar el secreto en mi poder. Un viaje más, olvidar la luz de un bar, durmiendo mal y soñando con cantar. Y después, a la hora de volver, conservar el secreto en mi poder. Sólo al final tiene sentido la soledad, cuando el silencio es total no queda nadie en el local Mil caras que estudiar, mil caras que olvidar. Correr, sudar, no hay manera de engordar, sobrevivir al veneno de tocar. Sólo al final cobra sentido la soledad, cuando el silencio es total queda el espacio para pensar. Y después, a la hora de volver, conservar el secreto en mi poder. Algo que tú y yo sabemos. Algo entre tú y yo, no hablemos.
Con tal de regresar (A. Vega, Nacho G. Vega) Andando por andar acabé en la orilla de un mar perdí mis huellas al volver, me puse a correr. Alguien más llegó hasta mi y al pasar miró, su rastro se quedó en la arena, se endureció. Podemos ir donde digas tú y ver aquello que nadie vio. Con tal de regresar y oír el trueno sonar, otra vez mi cara espera su trono de piel, hay una luz distante y fiel, me guía el arcén. Quiero encontrar una puerta más quiero buscar una prueba más, estar allí cuando vuelvo aquí y confirmar que hay un sitio que no olvido, recuperar la forma de ser no tener miedo a ir y volver. Podemos ir donde digas tú y ver aquello que nadie vio. Con tal de regresar y oír el trueno sonar voy a cualquier lugar, no es muy difícil cambiar. Quién sabe si jamás alcanzaré el final. Quiero encontrar una puerta más quiero buscar una prueba más, estar allí cuando vuelvo aquí, nunca contar lo que sé de ti. Quiero encontrar una puerta más y confirmar que hay un sitio que no olvido, recuperar la forma de ser no tener miedo a ir y volver. Con tal de regresar y oír el trueno sonar.
Sentado al borde de ti (A. Vega) Soy observador, testigo fugaz de una parte de tus sueños hecha realidad. Quiero respirar tu atmósfera real, ese aire que para otros puede ser mortal. Miro y ya no estás, me queda un sabor una imagen más y un eco de voz a mi alrededor lejos y cerca de mi imaginación mis juegos de azar, esa clase de silencios cuando tú no estás. Nubes de color con forma animal me recuerdan tus detalles y mi soledad. Ando porque andar me lleva hacia ti, si tengo que parar te alejas de mi. Y yo, luchando con los fantasmas de la prima y el bordón suelo despertar sentado al borde de ti, abismo que me acompaña y que me quita la razón, estoy sentado, sentado al borde de ti. Tengo un guión, un actor, y algún lugar para cada día diferente, un carnaval. Quién de los dos sorprende a quién, si me asustas y al gritar te asustas tú también. Vuelve a dibujar, tú magia es total deja que el papel revuelva tu mar, a tu alrededor. Y yo, luchando con los fantasmas de la prima y el bordón suelo despertar sentado al borde de ti, abismo que me acompaña y que me quita la razón. Vuelve otra vez, el fuego está junto a mi. Luchando con los fantasmas de la prima y el bordón, estoy sentado, sentado al borde de ti. |
Déjate
ver ya (A. Vega) Te veo reflejada en las burbujas de gas bebo y no te encuentro, como una maldición miro al espejo, ahí estás, déjame entrar dentro. Borracheras y chichones son tus besos y el amor que me das. Con el tiempo no me asustas más, es un hecho normal. Estoy acostumbrado a guardar para ti un sitio en la mesa, nunca hasta la fecha has ocupado el lugar ¿vives o no existes en realidad? Me entretengo acariciando tu reflejo hasta romper el cristal. Alguien llama, abro y nadie está, es un hecho normal. De pronto cojo su mano, ¡oh! es el cubo de agua de fregar, no puede ser que sea verdad, no te conozco y sin embargo aquí estás, déjate, déjate ver ya. Recibo a diario una llamada especial alguien que no habla, al tiempo que a la puerta vienen a golpear y aterrorizado digo ¡¡Quién va!! No comprenden nada de lo que me ocurre y por qué creo que estás aquí. Alguien llama, abro y eres tú. Es un hecho anormal. De pronto cojo su mano ya no es el cubo de agua de fregar, no puede ser que sea verdad no te conozco y sin embargo aquí estás, déjate, déjate ver ya.
Relojes en la oscuridad (A. Vega) Puede ser todo una mentira bien adornada, letra para una canción qué más da si fue pasado o no. Sólo me encuentro en mis papeles locos que piensan, salen de un circo inmortal y me enseñan lo que ignoro de ti . No cambiaría jamás este universo informal donde crecen las semillas de lo absurdo y lo genial, donde el hierro se retuerce y se convierte en lo esencial. Tengo un reloj de treinta horas se pone en marcha al escribir, cuando se va la noción y me acerco lentamente a ti. Como un torrente poderoso, mezclado el barro con el cristal, emergen hasta el papel y cobran forma, la locura y la paz. No cambiaría jamás este universo informal donde crecen las semillas de lo absurdo y lo genial, donde el hierro se retuerce y se convierte en lo esencial. Mundo que fue, por no dejar de ser será, mi habitación de hotel con ventanas al mar. Oigo tu voz pedir lo que nunca existirá a fuerza de recordar lo que no llego a pasar. He aprendido a ser una pieza más un eslabón en la oscuridad. Hay una forma de parar el tiempo desordenando la evolución y en la prehistoria encontrar esos ojos que no puedo olvidar. No me da miedo lo que tú me digas, ni esas historias del más allá, sólo me asusta escuchar los relojes en la oscuridad. No cambiaría jamás este universo informal.
Nuevo plan (Nacho G. Vega) No consigo aceptar siempre quieres algo más, busco espacio, busco claridad, una transformación algo nuevo, extraño. Si te pierdes en el mar o te agobia esta ciudad, piénsalo, dímelo. Buscaremos el lugar pensaremos otro plan, un nuevo plan. Hay una zona hay un sitio no de moda, no hay gente alrededor sólo sus huellas. Hoy por hoy, yo lo sé siempre hay un nuevo plan siempre hay soluciones, buscaré un nuevo plan. Hoy por hoy tengo otro temor cada vez busco más, la imaginación me arrastrará... disparará contra algo diferente. |