Frases extraidas de entrevistas a Antonio Vega

La música, pienso que va dirigida simplemente a quien le guste. Las letras, en cambio, poseen un ambiente especial.

Las imágenes que se convierten en ruido o música, pueden ser utilizadas para confeccionar un bonito álbum de canciones en imágenes.

El sonido puede llegar a ser algo muy sutil, pero en cualquier caso imprescindible, de modo que basta con escuchar el ruido o música que las imágenes produzcan. ¿Dónde? en la cabeza naturalmente

He soñado muchas veces que no tenía teléfono, pero me ha despertado una llamada.

Siempre que compongo un tema, canción o lo que sea, hago primero la música y después la letra, lo cual no tiene nada de particular salvo que nunca hice lo contrario.

Me gusta escribir, dando rienda suelta a todo tipo de sensaciones, ideas, pero no expresando las cosas directamente.

Me atrae el que detrás de un texto aparentemente sencillo, puedan esconderse y descubrirse emociones que permanecen en una sala oculta de la mente, por ejemplo a través de cuento, infantil o no.

Tengo muchos cuentos y relatos escritos pero esas historias no son para la música, son dentro de mi un complemento importante, como una explosión de palabras que no se pueden ordenar musicalmente si no es a base de temas poco definidos y largos

Las letras de las canciones son de alguna forma el puente entre la música y la «literatura», y si hay algo que no aguanto es la desacentuación de las palabras al cantar.

El castellano tiene palabras muy duras que a veces son difíciles de cantar, por eso me gusta trabajar mucho las letras hasta estar perfectamente incluidas en la base.

Mis canciones siempre han hablado de mi mundo, de mis cosas, de lo que siento y lo que veo, de lo que tengo dentro, imágenes que conservo en la cabeza. Todo sale de dentro. A la hora de componer, saco material de mis vivencias, y también de cosas que simplemente imagino, pero que, de alguna manera, tienen algo que ver contigo

Yo nunca me he ido. Siempre he estado aquí y sigo estando

Por eso resulta más interesante la interpretación que cada uno pueda hacer al escuchar un tema. El oyente debe vivir la canción a su manera, sin preocuparse de lo que el autor haya querido decir. 

En mis canciones yo dejo puertas abiertas, no impongo nada, dejo en el aire unos pensamientos, unas impresiones, pero nada más.

La poca intimidad que se me va en las canciones es la que yo necesito perder. A veces, tengo sobrecarga de intimidad y utilizo la música para descargarla. El hecho de contar parte de tu vida en tus canciones es un poco como una terapia psiquiátrica.

Mi faceta de escritor está poco desarrollada, aunque hace tiempo que tengo la idea de sacar un libro de bolsillo con todas mis letras, cosas inéditas y textos que tengo por ahí escritos. Es un proyecto que todavía no he propuesto a ninguna editorial, pero que me hace mucha ilusión

Yo era una especie de abogado del diablo. Durante años he reflejado en mis composiciones el lado menos positivo, más intimista y en ocasiones depresivo de la vida

Siempre he apostado por las canciones que puedan interpretarse de varias formas. Me gusta que la gente se acerque y me comente que se ha sentido identificada con alguna canción porque hablaba de un tema determinado. La mayoría de las veces resulta que no era ese el argumento que yo había pensado, pero me da igual y por supuesto no intento explicar qué es lo que yo quería decir

Prefiero hablar de temas que no tengan que ver con la actualidad. Nunca me han atraído las canciones con contenidos de denuncia social

A mí los grupos que continúan mi estilo me hacen sentir muy bien; es magnífico para mi vanidad. El favor está claro que no se lo hago yo; me lo hacen ellos a mí

Me permito muchas tonterías que no debería permitirme

Me aprecio más como letrista. Las letras me dan unas satisfacciones superiores a las que me da la música

Todavía me quedan muchas cosas dentro.


Uno deja de tener ídolos cuando entra en esto de la música. Pero a la última persona que idolatré creo que fue Graham Parker. Fue el último ídolo en mi vida. Incluso aprendí mucho de él como amigo. Allá por el año 1976 o 1977. Creo que precisamente dejó de ser mi ídolo cuando le conocí. Fue entonces cuando dejé de idolatrarle. Pero nunca fue como Muddy Waters, mi primer ídolo.

Idolatras a una persona cuando sólo la conoces por su obra y la valoras por ello. Cuando conoces a la persona y conoces al ser humano que hay detrás, inmediatamente se te vienen abajo los ídolos. Es automático 

Nunca he tenido alma de ídolo

La felicidad se consigue solamente estando en paz con uno mismo

No apunto nunca nada en la agenda. Las deudas tampoco.

Llegar a tener 16 gatos es un lujazo que me he dado, pero ahora me doy cuenta que son muchos

Nunca he ocultado mi vida privada, no tengo miedo. Pero también estoy cansado de que me pregunten qué tal estoy, de que mi imagen pública permanezca agarrada a los recuerdos.

El pasado es un fantasma que, muchas veces, nosotros mismos la hacemos de plomo y no nos damos cuenta de que soplando sencillamente se desvanece en el aire. Pienso en el futuro.

Da la sensación de que hay mucho tiempo por delante para hacer cosas. Física, astronomía y campos magnéticos; a veces se pelean. Estamos rodeados de leyes físicas que determinan nuestras vidas sin darnos cuenta. Nuestro planeta no es sólo la pelota que pisamos, pertenecemos a algo mucho más grande. Merece la pena tomar conciencia de todo ello, levantarte por la mañana y decir; no soy español, sino ciudadano del mundo, sé lo que hay más allá y me considero parte de ello.

Las matemáticas tienen una aplicación clarísima en la poesía y en la adaptación musical de la palabra

Mis canciones siguen un impulso puramente visceral. Cada paso que das en una melodía cobra un sentido. Algunos intervalos armónicos, conjunciones de notas como cuartas o quintas, que crean sensaciones de tensión, agradables o desagradables, rozando lo agrio... Todos los adjetivos que se utilizan en la vida cotidiana son aplicables a la hora de describir una melodía... En el momento en que tienes la primera frase escrita, la canción está encauzada, es como meter una llave en el agujero. Ya no tienes más que dar la vuelta y empujar la puerta. Lo malo es que a veces se tarda mucho en abrir esa puerta

Yo confío en la vida de las canciones más allá de los seis o siete meses que dura la promoción de un álbum.

Me gusta tomarme las cosas con calma. Hay que dejar que las canciones vengan solas, que vayan cogiendo peso. Yo no soy un compositor especialmente prolífico. Me lleva tiempo llegar a ellas, pero eso tiene su
parte buena y es que las letras poseen una carga emocional importante. Me he quitado un poco la escafandra y he mirado alrededor.

No soy nada sin la gente que me rodea, sin mis amigos. La mejor manera de mirar hacia dentro es verme reflejado en ellos.

No me gustan las canciones que me llevan más de dos semanas. Las mejores cosas que he hecho salieron sin esfuerzo.

Me excita mucho, a la hora de componer, el hecho de viajar o hallarme lejos de mi casa. Eso te da sensaciones fuertes, desde fuera descubro muchas cosas de mí mismo y de mi vida. 

Tengo papeles por todas partes. De vez en cuando encuentro cosas antiguas que me recuerdan tiempos pasados y me invitan a pensar en futuro. Para mí tiene un gran valor el garabato. Tengo montones de cuadernos escritos en casa desde el año 74, incluso antes, llenos de cosas, locuras, historias. No es un diario, pero sí una memoria de mi vida.

Admiro a la gente que tiene una postura decidida en la vida y cree en lo que hace... Muchas veces alucino cuando veo que alguien me tiene mitificado, que me admira hasta el punto de perder el sueño. Me miro al
espejo y siento a veces que no me lo merezco, que soy un bandarra, una persona normal con todas las virtudes y los defectos de cualquier otro, que tengo una vida no especialmente ejemplar.

Sin conocerte personalmente, te colocan en un pedestal altísimo. No es algo que me desagrade, pero prefiero disfrutar la sensación de romper las barreras con los demás y que me vean como alguien accesible y tratable.
Creo que soy comprendido con pocas palabras, que mis canciones expresan lo suficiente, sin necesidad de definirme plenamente

Claro que no he sido nunca rencoroso ni vengativo. No me gusta quejarme en las canciones, no son un vehículo de insulto o reivindicación. Tienen que ser un medio para la comunicación y la creatividad, para conocerte a ti
mismo. No tenemos derecho a protestar

He sido siempre muy intimista y, en un momento dado, me llegó a preocupar mucho que la gente se creyera con derecho a hablar sobre mí y lanzar al aire todo tipo de rumores. Lo he llevado siempre con resignación y
honestidad, tratando de afrontar las historias con la cabeza alta. Creo que con el tiempo se callarán, porque estas son historias que no interesan a nadie y no tienen sentido

He sido siempre bastante antipopular, he preferido pasar inadvertido. Por eso me gusta refugiarme en casa. Y eso que la gente que me aborda lo hace en términos de buen rollo, sin malas vibraciones. Sigue resultándome
chocante que me reconozcan por la calle.


Muchas veces uno se encuentra a través de su obra, llegas al fondo de tí mismo cuando te ves escrito, sabes así quién eres. Es un juego de viceversas. La obra es la vida, no sólo lo que está escrito en el papel. Eso es sólo el fin. La obra es lo que se viene desarrollando durante mucho tiempo. La canción es sólo el arte final. La obra es lo que hay detrás y las causas que han llevado a eso. De vez en cuando vas plasmándolo en papel para ir soltando.

Para mí es tan fundamental la música como los textos. Tampoco hay que meter una letra en una canción por narices. Si se piensa meter una letra hay que darle la misma importancia que a la música. Es muy triste una buena letra mal arropada, así como una buena canción con una letra mal escrita. El equilibrio para mí es fundamental

No podría dormir pensando que he editado una mala canción y que he escrito una letra por la cara para quitármela de encima. Soy muy exigente haciéndome esas criticas.

"Ese chico triste y solitario" es un disco que acepto con cariño, pero que no me agrada el resultado artístico. Al principio pudo ser una idea brillante, pero luego, su realización fue nefasta. Es una colección de canciones interpretadas por unos artistas que agradezco el detalle. Pero hay algunos casos en particular, que no tendrían que haber colaborado en ese disco, yo jamás les habría llamado para hacer una canción mía, porque son desastrosos

La música me lo ha dado todo

He podido desarrollar la filosofía de una persona que se siente ciudadano del mundo

Siempre sufro una gran metamorfosis cuando me subo a un escenario. No siento que sea el mismo soporte para encarnar diversas realidades. En la música, la vida profesional acaba devorando ferozmente la vida privada

La música me ha ayudado en muchos aspectos y me ha enseñado a escribir mejor. De cualquier manera, yo ya escribía mucho tiempo antes de coger una guitarra por primera vez o sentarme delante de una batería

La música me ha dado la oportunidad de escribir poesía y de sacar a la luz un lenguaje que no utilizaba. La poesía tiene unas claves especiales.

No quiero ser una persona condenada a un mundo lúgubre, que viva encerrado en una torre. Todo lo contrario, tengo salud, dedico mi tiempo a componer, llevo una vida normal e intento ser feliz.

Se han sacado a la luz un montón de asuntos, como el de las drogas, y no creo que le incumba a nadie ni que tenga que tomarse en cuenta a la hora de analizar mi obra. Los que han sacado ese tema me han obligado, en cierta forma, a pronunciarme, pero ese asunto no me quita el sueño. Pueden decir de mí lo que quieran. Es una etapa dura que se ha cerrado.

He visto morir a muchos amigos a lo largo del camino. Ha sido duro

Todavía no he encontrado el sentido de mi vida, pero sigo buscándolo cada día y en cada canción

Mi futuro lo veo grabando, componiendo canciones y saliendo a cantar a un escenario. Tengo muchas ganas de seguir trabajando en el mundo de la música. Siento que es uno de los motores de mi existencia.

No hago 20 canciones para quedarme con 10 buenas, en mi opinión todas tienen que servir

No he pretendido esconderme nunca. Mis canciones dicen a gritos todo lo que la gente quiera saber

Nacho (Béjar) es una especie de niño malo, es como un hermano. Me empuja, me cuida y viceversa. Ambos somos muy introvertidos y controvertidos

Mi relación con la droga me ha influido negativa y positivamente; unas veces me ha dado patadas y otras empujones. En cierta medida me ha enriquecido porque ahora estoy desintoxicado y no tengo secuelas que me
hayan condenado

Con todos mis respetos, creo que Phil (Manzanera) es un presuntuoso que lo único que ha hecho es pertenecer a un grupo mítico, pero no tiene nada que enseñarme. Sólo envidio su casa, diseñada por Walter Gropius

No concibo grabar un disco cada año, sería como buscar la repetición, y yo tengo la necesidad de sentir algo que contar en cada ocasión.

Tengo una forma de ser no caprichosa, pero sí rebelde. Trabajo bien cuando me siento estimulado o sensibilizado para hacerlo, no por imposición de intereses discográficos. Entiendo que eso debe romper los planes de una compañía, pero a la larga da solidez y credibilidad a una carrera

He tenido la suerte de que las canciones que he hecho me dan dinero: yo vivo de la Sociedad de Autores.

No soy vendedor, pero gozo de una fidelidad de un público que me quiere un montón y que con el tiempo ha aprendido a conocerme

No me considero maldito, mi destino es disfrutar y hacer disfrutar. No creo estar condenado a ser el incomprendido que sólo después de muerto se valora. Un Antonio Vega saludable y desintoxicado no es un maldito, y puede ser que sí, que para mucha gente ahora se le resquebraje el mito. A veces somos muy
morbosos y se le da un sentido místico de leyenda, casi divino, a cosas como mi historia. Si ya eres normal, pierdes atractivo. Es el momento de que la gente diga: "Coño, si Antonio Vega no es lo que creía". Es más, hay
que añadir nuevos defectos y nuevas virtudes a mi perfil.

A veces tienes la sensación de que más que estar componiendo una canción la estás encontrando, porque aparece tan redonda y viene tan de tirón que es como si siempre hubiera estado ahí

No me molesta tener la imagen de Ese chico triste y solitario [nombre del  disco]. Pero aunque soy una persona muy intimista, no soy tan solitario. Sé vivir conmigo mismo, pero me gusta la compañía y procuro rodearme siempre de amigos. Y de gatos

Tengo ocho (gatos). Algunos han ido desapareciendo, pero creo que éstos son los que se van a quedar conmigo. Observándolos he aprendido muchísimas cosas, desde distinguir sus rasgos faciales hasta entender su lenguaje, su forma de llamar de una manera o de otra. Hablo con ellos constantemente

Hoy está todo más dispersado y hay más individualismo. Uno se siente más perdido entre las tribus

La física no la he dejado nunca: me apasiona y la estudio con vehemencia.

Probablemente sí exista una frustración, la de viajar al espacio. Siempre tuve verdadera pasión por la astronomía. Lo que me falta por sentir, y pienso que tal vez no lo voy a sentir nunca, es la ingravidez del espacio

Me siento más como un apasionado de las ciencias que escribe. Me gusta mucho la lectura de gente que maneja estos términos: Umberto Eco, Asimov, Arthur Clarke. Todo lo que escribo tiene matices científicos, bien como recurso poético, bien como una referencia cosmogónica directa

Hay un par de imágenes que se repiten a lo largo de mi vida: una gasolinera y una iglesia. Muchas veces, cuando estoy en la carretera, me voy fijando en todas las que cruzo. Nunca son las mismas

A mí no me da miedo la palabra madurez

Mantengo mi credibilidad entre la gente y eso es lo importante. Por lo demás, guste o no la regularidad con la que edito discos, sólo estoy dispuesto a comportarme en la música de modo profesional... Y eso no
implica renunciar a la magia que pueda tener mi carrera, en función de una mayor producción y, por tanto, de unos mayores ingresos económicos

Soy una persona variable y la gente no lo acepta del todo. Siempre he luchado por mantener mi dignidad y mi intimidad intactas y a la vez ser transparente y guardar la sensibilidad para contactar con la gente. Hay una
resistencia a olvidar la imagen de un Antonio Vega maldito, ensombrecido, cuando sencillamente hay épocas en la vida en las que uno brilla menos o no brilla o brilla por su ausencia.

Las letras son autorretratos y siempre reflejan un estado interno

El romanticismo es recrearse en aquellos sentimientos vividos intensamente, tanto buenos como malos; tiene mucho de vehemencia, es buscar la emotividad, la sensación de piel de gallina por algunas cosas

La meta que busco cuando salgo al escenario es la sensación de que un concierto ha sido fructífero y que he encontrado la emoción de la gente. Ahi es cuando se produce la magia

Mis canciones no han dejado de ser terapéuticas, porque aún me libran de miedos, fantasmas y otros lastres. Sé que hay algo de egolatría en el hecho de mirar siempre dentro de mi mismo para componer... Pero las canciones suponen, a fin de cuentas, mi forma más rica de expresión y de relación con el mundo.

Yo siempre me he identificado con Van Gogh. Es un personaje que me impresiona porque es la viva imagen de la imperfección humana, de la creatividad sobresaltada, desbordante, de esa locura ante las ideas
maravillosas que surgen en cualquier momento y a cualquier hora, y que uno siente la necesidad imperiosa de recoger. También existe cierta afinidad por el lado autodestructivo, que yo creo que todos llevamos un poco por
dentro, pero que quizás algunos lo manifestemos más que otros. No hasta el punto de la automutilación con él, pero sí que mi adicción a las drogas fue una forma de autodestrucción que al final deja de ser auto, pues la
dependencia es tan grande que ya no responde a un carácter ; se convierte en consecuencia de otros factores.

Escribir las cosas como yo hago es comprometido, porque uno se confiesa, se da a sí mismo

Yo nací con siete meses y he vivido siempre con prisa, con la vehemencia de sacar una libretilla allá dónde estuviera y apuntar una idea de pronto

Trabajo mucho en jugar con la riqueza del castellano y con su fonética a la hora de decir las cosas, apoyándome siempre en la tímbrica musical para los arreglos

La música es física pura, son unos valores frecuenciales, unas magnitudes hertzianas, que se combinan en un tiempo subdividido. Podrías llegar a construir una determinada armonía con sólo números

Lucho por no perder ese sentido de la música como un arte creativo. Me niego a rendirme a la visión únicamente comercial. Las compañías arriesgan poco y sólo les interesa recuperar lo invertido. Lo que pasa es que no existen canales alternativos de difusión

Yo echo de menos aquellos baretos en los que me forjé, donde sólo necesitabas una guitarra acústica. Me desinhibo y disfruto mostrando mis imperfecciones y defectos.

Hay gañanes que grabaron en mi disco homenaje pensando que iba a morir enseguida y que pillarían royalties. Lo mismo que los músicos que cambian el paréntesis de un escenario por un despacho; no lo entiendo.

Sigo teniendo una relación con las drogas, pero ha dejado de ser una esclavitud. Sería muy falso por mi parte el decir que he aprendido a utilizarlas, muy pretencioso. Resumiendo: la heroína ha desaparecido de mi vida, me fumo bastantes porros y me meto alguna que otra raya.

Ahora siento una intolerancia radical hacia las mentiras de la política: no me van a convencer de que actúe para tal o cual partido, se acabó aquello de animar un mitin y cobrar luego en dinero negro metido en sobres de papel de estraza

Y es que los ingredientes necesarios para hacer un buen disco son los partos difíciles, dolorosos, y las aventuras llenas de riesgos, de desventuras, de satisfacciones, de ilusiones, de amores de una noche, de desamores de otra...

Si hay un disco que pueda ser materia académica para una escuela de guitarristas, ése es "No me iré mañana".

Me considero un instrumentista ante todo. Soy un guitarrista que se ha atrevido a cantar sus composiciones y que muchas veces, en los directos, se siente esclavo del micrófono

La física cambió mi vida. Cambié mi postura ante el mundo cuando comprendí a Einstein. Cuando supe que el camino más corto entre dos puntos no es la línea recta. Cuando empecé a imaginarme cosas como qué pasaría si me montase a caballo en un haz de luz.

El mar es la ingravidez: sensaciones recordadas no se sabe de cuándo ni de dónde. Es juguetón y caprichoso. Da miedo... El mar es misterio.

Yo soy una persona cordial con un espíritu joven, a veces muy infantil. Me gusta rodearme de amigos; no puedo vivir sin amigos, pero a la vez, sé vivir conmigo mismo.

Tengo una vida interior muy importante con la que estoy satisfecho. Soy todo lo contrario de un maldito. Me empeño en demostrar que mi fuego quema.

Creo que mi malditismo está muy estrechamente relacionado con esa visión de la persona frágil, que está condenada a un terrible mal del tiempo que nos toca vivir... Pero si uno se muestra fuerte y encuentra motivos en la vida por los que apartarse de ese tipo de historias, si uno vuelve a brillar, el malditismo debería desaparecer

La gente no sabe quién soy; cómo respiro.

¿Qué pasaría si Antonio fuese una persona sana, viva, brillante, lúcida y cabal? ¿Se destruiría el mito? ¿Ya no seria bonita la leyenda? Pues, eso es lo que yo quiero, que se destruya ese mito, que se rompa la leyenda. Que muchos se lleven el desencanto que se tienen que llevar para darse cuenta de que en un futuro no muy lejano habrá un encanto, un mito y una leyenda mayores que pasarán por encima de todo eso.

Si no hubiera existido Nacha Pop, yo habría sido un licenciado en Ciencias Físicas y en Arquitectura. Es más, la Física me vuelve loco y me gustaría ser profesor.

Creo que deseaba ser piloto para, en pleno vuelo, abrir la ventana, saltar y volar de verdad

Si pudiera cambiar mi vida, habría sido más travieso, más gamberro, menos tímido, menos respetuoso y menos humano...

Quizá, me gustaría sentirme animal para ver y entender las cosas como tal. Aun así, no cambiaría la época que estoy viviendo.

Hay algo que considero un infortunio: mi imaginación se quiebra cuando pienso que no voy a tener un cerebro que rinda al cien por cien

Soy intérprete de mis propios temas, pero prefiero considerarme solista antes que cantautor. Me siento profundamente músico, guitarrista.

Hay que vivir para poder contar y hay que dar tiempo para vivir y dar tiempo para que ocurran cosas, experiencias intensas, exultantes o dramáticas

El mar simboliza la profundidad del espíritu, el mar y los grandes Océanos, no sólo acuáticos, también cósmicos.

Es posible que en mi vida interior, en mi mundo haya ejercido la espeleología y haya llegado a una sima profunda en la que he encontrado una afinidad y una identificación con el océano, me veo muy reflejado en esa calma aparente a nivel de superficie, en esas corrientes fortísimas que existen en las profundidades, o sea, ímpetu incontrolable cuando se desatan; ahí creo que hay mucho del sentir humano.

Cuando echamos de menos, echamos de menos a seres humanos, o echamos de menos lugares porque son recuerdos de algo bonito vivido con un ser humano, y nos olvidamos de que somos animales, que somos autosuficientes en ese sentido, que tenemos un gran potencial interior.

Existe la primera letra del alfabeto porque existe la última, existen curvas con un máximo elevadísimo, sólo porque las inflexiones hacia abajo también son muy profundas.

© www.antoniovega.org 2003